Madrid tiene viñedo propio, aunque fuera de la región se conoce poco. La D.O. Vinos de Madrid se extiende por el sur y el oeste de la Comunidad en cuatro subzonas: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar. En las laderas de la Sierra de Gredos crecen Garnachas viejas que dan tintos frescos y elegantes, y entre las blancas destacan dos variedades propias, la Albillo Real y la Malvar.
A pocas horas al norte de la capital está la Ribera del Duero, donde el Tempranillo, allí llamado Tinto Fino, da tintos intensos, con crianza en barrica y gran capacidad de guarda. La Rioja aporta el estilo clásico de crianzas, reservas y grandes reservas, el vino de las comidas familiares y las celebraciones. Y en Rueda la Verdejo da los blancos aromáticos y frescos que se sirven en casi todas las barras de Madrid.