La física de la evaporación de aromas
Cada variedad de uva posee un conjunto único de compuestos aromáticos. Los fenoles y ésteres se evaporan a diferentes velocidades según la superficie de contacto del vino con el aire. Un cáliz ancho acelera la oxidación y libera las moléculas pesadas, mientras que uno estrecho retiene los aromas más delicados.
El tamaño y la forma de la copa determinan qué parte del buqué llega primero a la de la nariz. Además, el diámetro del borde y el ángulo de las paredes nos obligan a inclinar la cabeza de forma distinta al beber. Esto dirige el flujo del vino hacia zonas específicas de la lengua, modificando la primera impresión de acidez o dulzor.