Por qué aprender a distinguir los aromas
Reconocer los aromas es una habilidad básica de cata que transforma una impresión caótica del vino en una estructura clara. Cada copa contiene cientos de compuestos volátiles: ésteres, aldehídos, terpenos y pirazinas. Al aprender a dividirlos en grupos, es posible comprender, sin la ayuda de un sumiller, en qué clima creció la uva, si el elaborador utilizó barricas de roble y cuántos años pasó la botella en la bodega.
Este proceso se basa en el entrenamiento de la memoria olfativa. Nuestro cerebro asocia moléculas volátiles desconocidas con olores cotidianos ya familiares: frutas, especias, cuero o piedra mojada. Sistematizar estas asociaciones en tres niveles de origen ayuda a evaluar objetivamente la calidad del vino, su equilibrio y su potencial de guarda.